Escribir ficción es como soñar despierto o entrar en un bosque peligroso. Por eso, una buena historia es como un sueño y una mala es como una pesadilla, pero si quieres encontrar algo especial tienes que arriesgarte. Me encantan los gatos. No tenía a nadie que me enseñase a escribir así que tuve que basarme en lo que sabía, que por entonces era la música. Incluso hoy en día, cuando me siento frente al teclado pienso que estoy ante un piano y me pongo a tocar. Escribir es, igual que leer, un ejercicio que se practica en solitario. Y ¿Cuál es el secreto de este traductor al japonés de Fitgerald, Irving, Salinger y Carver, entre otro?.
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